martes, mayo 06, 2008

El camino de Villafranca. Un menudo cualquiera.

Puedo pasarme horas dentro del coche, observando y fotografiando limícolas en las lagunas de Alcázar. Ya no basta con identificarlos, y constatar sus plumajes de colores imposibles: cómo se alimentan, cómo se agregan interespecíficamente, sus agresiones, su comportamiento de alerta, etc. Es un mundo tan diverso, que no me canso. Un simple correlimos menudo es una caja de sorpresas, una avecilla de pocos gramos de peso, que realiza viajes migratorios de miles de kilómetros, para acabar construyendo su diminuto nido nada menos que en la tundra siberiana, en las colinas árticas de Noruega o en la península de Kola, en Rusia. Allí nunca se pone el sol, mientras sus hormonas se disparan, y crían a sus polluelos, que pronto volarán miles de kilómetros hacia el suroeste, como han hecho sus antepasados durante miles de años.

Por eso, es un privilegio verlos en nuestra cálida tierra, comiendo frenéticamente, ansiosos por retornar a sus fríos páramos de origen. Sirvan estas palabras como homenaje a mis queridos limis, y estas fotos como ejemplo de la belleza que guarda un pequeño ser de apenas unos centímetros de longitud, perfectamente adaptado para optimizar la ingesta de alimento, que tanto necesita para sus largos viajes.






Calidris minuta mudando a plumaje reproductor. Esta especie adquiere un plumaje reproductor poco desarrollado, en comparación con otras, como por ej. el correlimos común, zarapitín, etc. Los tonos ocráceos denotan plumas nuevas, pero también lo son las plumas más grisáceas de centros más oscuros (ver fotos). Las terciarias, ya mudadas en estos dos ejemplares, son también de dos tipos: de centro oscuro y borde rojizo (¡¡diagnóstico de Calidris minuta!!) y de borde igualmente oscuro pero bordes muy estrechos y claritos. La garganta blanca también ayuda a diferenciarlo de especies mucho más raras, como el correlimos cuellirrojo Calidris ruficollis, y otros correlimos.

2 comentarios:

Adolfo Rodríguez Pérez dijo...

Muy buenas Gabi.
Creo que el correlimos menudo no debe llegar a los 100 gramos si quiera.
No recuerdo el peso de los limícolas anillados por el G.O.El Pardo, pero sorprendía mucho lo ligerísimo que era en mano un chorlitejo chico por ejemplo. bastante más, por ejemplo que un mirlo de 100 - 120 g.
Un saludo.
Adolfo.

Gabi vuelvepiedras dijo...

Es cierto Adolfo!

Acabo de consultarlo e increiblemente el peso de un menudo no suele sobrepasar ni los 50 gramos!!

Aún más increíble, si cabe.

Un abrazo!
Gabi